Luego de que el seleccionado nacional recibiera las medallas, toda la delegación se enfrentó a los miles de fanáticos locales que hicieron el viaje hasta Estados Unidos, momento en el cual las lágrimas se apoderaron del astro rosarino, que nunca bajó la frente pese al dolor de la derrota.

Previo a ello y poco después del pitazo final, el capitán se sentó en el verde césped del estadio y se limitó a quitarse los botines, dejándolos a un lado, y observar los festejos del elenco ibérico.

El capitán estuvo mucho tiempo sentado en el suelo, con la mirada perdida y casi sin expresar emociones. Hasta que llegó la entrega de medallas. Primero en la fila, recibió la suya de manos de Donald Trump, y luego bajó junto a sus compañeros para agradecer a la gente.

Y ahí fue cuando lo invadió la emoción. De cara al público, Lionel Messi empezó a llorar, a emocionarse, mirando al público argentino que cantaba por él. En ese momento le cayó la ficha, mientras españa recibirá sus medallas y celebraba el triunfo. A su lado, como siempre, estaba Rodrigo De Paul, quien también derramó lágrimas.

Tras algunos minutos y una vez que España levantó el trofeo, se retiró al vestuario.