La ciudad de Salta volvió a ser escenario este martes de una de las celebraciones religiosas más convocantes del país. La Procesión del Señor y la Virgen del Milagro reunió, según la estimación oficial del Gobierno provincial, a unas 680 mil personas, entre salteños, peregrinos y visitantes que acompañaron a las imágenes durante su recorrido desde la Catedral Basílica hasta el Monumento 20 de Febrero y luego en su regreso al templo.
La jornada central comenzó durante la mañana con las celebraciones religiosas en la Catedral. La Misa Estacional fue presidida por el nuncio apostólico en la Argentina, monseñor Michael Wallace Banach, y contó con la presencia del gobernador Gustavo Sáenz, el intendente Emiliano Durand y la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel. La celebración estuvo marcada por un mensaje centrado en la paz y en el significado de la fe como punto de encuentro para la comunidad.
Por la tarde, las imágenes salieron de la Catedral acompañadas por miles de fieles que se ubicaron a lo largo de las calles del centro salteño. La Cruz Primitiva encabezó la procesión, seguida por la Virgen de las Lágrimas, la Virgen del Milagro y el Señor del Milagro. Familias enteras, grupos de peregrinos y visitantes aguardaron durante horas el paso de las imágenes, en una jornada caracterizada por la presencia de pañuelos blancos, oraciones y muestras de emoción.
Uno de los momentos centrales se produjo en el Monumento 20 de Febrero, donde se realizó la tradicional Renovación del Pacto de Fidelidad. Allí, el pueblo salteño volvió a expresar su compromiso con los Santos Patronos Tutelares, una tradición que forma parte de la identidad religiosa y cultural de la provincia y que se renueva cada 15 de septiembre.
La magnitud de la convocatoria también se reflejó en el despliegue de seguridad. Más de 5.000 policías fueron afectados al operativo de la jornada y se organizaron 26 sectores de responsabilidad para acompañar el movimiento de la multitud. En paralelo, el dispositivo provincial había seguido durante días el ingreso de más de 200 mil peregrinos provenientes de diferentes localidades de Salta y de otras provincias.
El Milagro 2026 dejó así una nueva imagen de una ciudad completamente movilizada por la fe. Durante horas, las calles se transformaron en un espacio de encuentro entre generaciones, peregrinos y familias que volvieron a acompañar a las imágenes en una de las jornadas más significativas del calendario salteño.
