Estado de excepción en Bolivia por los bloqueos

En La Paz se encuentra la Federación de Campesinos Túpac Katari, mientras que en Cochabamba siguen concentrados los cocaleros de Evo Morales

Bolivia inició este sábado una nueva jornada marcada bloqueos activos en el país, a pesar de la entrada en vigor del estado de excepción decretado por el presidente Rodrigo Paz, medida que busca restablecer el tránsito en las principales carreteras, tras siete semanas de protestas encabezadas por sectores campesinos y grupos vinculados al ex mandatario Evo Morales.

La nación amaneció con 40 puntos de bloqueo, pero luego la cifra fue disminuyendo, aunque todavía persisten cerca de 20 cortes.

El mandatario boliviano recurrió a un mensaje televisado y a publicaciones en sus redes sociales para anunciar la aplicación inmediata del estado de excepción. El objetivo declarado fue “liberar las carreteras del país”, un reclamo que ha cobrado fuerza ante el impacto de los bloqueos en las actividades cotidianas. “Los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes de bloqueos que impiden trabajar, estudiar, recibir atención médica, abastecerse y llevar sustento a sus hogares”, escribió.

La decisión presidencial llegó después de un intento de distensión con la firma de un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB), el principal sindicato del país, con el fin de pacificar el territorio. Dicho acuerdo no logró el respaldo de los sindicatos campesinos de La Paz ni de los seguidores de Morales, quienes rechazaron sumarse al entendimiento y ratificaron su decisión de continuar con los piquetes.

En la ciudad de La Paz, la Federación de Campesinos Túpac Katari mantiene su presencia en los bloqueos, mientras que en Cochabamba los cocaleros afines a Morales persisten en sus acciones. Ambos sectores, que encabezan la protesta desde el 6 de mayo, exigen la renuncia de Paz y desconocen los acuerdos alcanzados por la COB.

Durante su mensaje, el presidente subrayó que la medida “no pretende quitar la normalidad, sino devolverla”, y remarcó que el gobierno mantiene abiertas las puertas “para quienes quieran dialogar de buena fe”. Además, instruyó a la Policía y a las Fuerzas Armadas a ejecutar “las acciones necesarias para restablecer el libre tránsito, recuperar las carreteras y garantizar la seguridad de la población”.

El presidente boliviano justificó la declaración del estado de excepción argumentando que la protesta social evolucionó hacia una “estrategia organizada de desestabilización contra la democracia”. “Lo que hoy enfrenta Bolivia es una estrategia organizada de desestabilización contra la democracia y un gobierno constituido y debemos llamarla por su nombre: un intento de golpe de Estado desde el narcoterrorismo”.