El oficialismo logró avanzar con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, pero debió retirar dos capítulos clave. La postura de varios gobernadores aliados encendió una señal de alerta en la Casa Rosada de cara a las próximas reformas.
El vínculo entre el Gobierno de Javier Milei y los gobernadores atraviesa un nuevo momento de tensión luego de las dificultades que encontró el oficialismo en el Senado para avanzar con su agenda legislativa.
La principal disputa se produjo alrededor del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que finalmente obtuvo media sanción, pero después de que el oficialismo aceptara retirar dos capítulos que generaban fuertes cuestionamientos: el referido a la venta de tierras a extranjeros y otro vinculado con modificaciones a la legislación sobre manejo del fuego.
La situación tomó especial relevancia porque algunos de los rechazos provinieron de gobernadores que hasta ahora habían mantenido una relación de diálogo y negociación con la Casa Rosada. Entre ellos estuvieron los mandatarios de Tucumán, Osvaldo Jaldo, y de Neuquén, Rolando Figueroa, cuyas posiciones complicaron los cálculos del oficialismo en el Senado.
Desde el Gobierno intentaron minimizar el impacto político y sostuvieron que el vínculo con las provincias no está roto. Sin embargo, el resultado legislativo fue interpretado como una señal de advertencia para las próximas negociaciones, especialmente frente a proyectos como la Reforma Política, donde el respaldo de los mandatarios provinciales puede resultar determinante.
La tensión también tiene una dimensión política de cara a 2027. Algunos gobernadores comenzaron a explorar una mayor coordinación entre provincias y a plantear una agenda propia frente al Gobierno nacional. Desde el oficialismo, en tanto, consideran que varios mandatarios están priorizando sus intereses electorales.
El escenario deja una conclusión clara: Milei necesita negociar cada vez más con los gobernadores para conseguir respaldo parlamentario a sus principales reformas. El resultado de las próximas discusiones en el Congreso será una prueba importante para la relación entre Nación y las provincias.
